Vistas de página en total

sábado, 16 de octubre de 2010

MAESTRO ÁNGEL: ¡BUEN VIAJE, AMIGO!

Has hecho gala de discreción. Te has ido silencioso, abandonando la casa por la puerta trasera, casi de puntillas para que nadie sintiera tu marcha.
Pero yo sí te he SENTIDO, porque además fue lo último que me dijiste:

¡CUANDO ME VAYA QUIERO SENTIRTE!

¿Me sientes, Ángel? .... ¿Sientes cómo me pesa tu amistad en estos momentos?... ¿Sientes la opresión que yo siento en mi garganta que me impide respirar?

Yo sé que sí, que lo sientes, y sabes que somos mucha gente la que hoy miramos atónitos a nuestro alrededor preguntándonos...¿POR QUÉ?.... y definitivamente la respuesta es obvia: RESPETO.
Amigo Ángel: Gracias por tanto Amor y Amistad que has derramado a lo largo de toda tu vida terrena, que en definitiva es lo que cuenta para los que tenemos Fe y sabemos que es el mejor equipaje que nos llevamos a la Vida Eterna. Tu recuerdo de amigo educado, gentil, caballeroso, alegre, animoso y cercano, quedará impreso en mi memoria, hasta que nos volvamos a encontrar en otra dimensión, y aunque ya no sea ante un café como me habías prometido, seguro que será hasta incluso más placentero nuestro encuentro.
Cuando me recupere del impacto emocional que me ha producido tu marcha, me pondré en contacto con tu "mandarinita" que tendremos mucho de qué hablar y nos consolaremos mutuamente del pesar que nos has dejado con tu ausencia. (Me parece ver tu sonrisa burlona porque seguro que no habrá tal ausencia...¡estarás siempre, sin duda!)

¡CUANDO ME VAYA QUIERO SENTIRTE!

ASÍ SERÁ, ÁNGEL LÓPEZ, AMIGO, MAESTRO, COMPAÑERO BLOGUERO...
....¡DESCANSA EN PAZ!...

martes, 12 de octubre de 2010

NANCY: MAESTRA DE MAESTRAS


Nancy fue una maestra que llegó al Colegio de San Matías un par de años después que yo. Era maestra de Educación Infantil (Preescolar se decía entonces) y desde que llegó se vio en ella una gran vocación por su trabajo. Contagiaba su entusiasmo y por aquel entonces estaban en boga las teorías pedagógicas de Freinet. Y fue en las famosas "Escuelas de Verano" o cursillos para los maestros y maestras de toda Canarias, que se celebraban cada verano alternativamente en Las Palmas y en La Laguna, donde Nancy nos arrastró a un buen grupo de maestras del colegio y comenzamos a aprender a dar clases con otra visión diferente a la que dictaba el sistema, es decir, a la enseñanza tradicional.
A partir de entonces ya formamos parte del Colectivo Freinet que desarrollaba técnicas de trabajo diferentes y que nos obligaba a ser maestras activas, dejando ya atrás la imagen de la "señorita de sillón y regleta" Y ahí comenzamos a cambiar las costumbres en el aula, tanto que llegabas y no veías a la maestra porque andaba en vaqueros y camiseta, descalza, tirada por el suelo con un grupo de alumnos y alumnas que investigaban, a lo mejor, la forma de caminar o de alimentarse de una lagartija, que un alumno "ruina" había traído del barranco.
La verdad que fue una verdadera revolución y desde luego que se nos criticó a base de bien, pero tiramos adelante con la fuerza que daba la juventud, la rebeldía reprimida por tantos años y las ganitas de cambio que todos teníamos.
Todo este proceso de cambio y de aprendizaje de técnicas nuevas, suponía mucho esfuerzo y trabajo, muchas reuniones teóricas y prácticas, muchos cursillos fuera de horario remunerado, en fin, mucho sacrificio personal y familiar, pues acabábamos involucrando a la familia en la escuela.
Recuerdo que los primeros paneles de corcho que se instalaron en las aulas para la exposición de los trabajos de los alumnos, los pusieron nuestros maridos, ya que el mío trabajaba por entonces en una empresa del barrio, de materiales de construcción y ferretería y nos consiguió gratis el corcho y las varillas para el marco, que luego junto con los demás maridos amañados nos hicieron una obra muy bonita.
Bueno, ¿y a cuenta de qué venía todo esto?....

¡Ah sí, que me había ya olvidado de Nancy, pobrecita!
Pues sí, que en cierto modo ella fue la que nos empujó un poco al cambio, pues venía de una escuelita rural en La Corujera, Santa Úrsula, Norte de Tenerife y allí fue donde ella inició su trabajo con el Colectivo Freinet.
Con Nancy aprendimos muchas maestras que entonces éramos más jóvenes que ella. Yo estaba dando clases a grupos de 2º ciclo de EGB y tuve la osadía de pasar de un 5º curso con alumnos de 11 años, a Preescolar de 5 años, que era el curso que daba ella, para aprender el método de lecto-escritura natural o global, y desde luego que fue una experiencia inolvidable y enriquecedora para mi, que permanecí dos años dando Preescolar.
Si Nancy era modelo de maestra activa, no lo fue menos como compañera solidaria y buena persona, pues en ella vimos actitudes muy poco habituales en una maestra, como era el verle llevar ropa y alimentos para las familias de sus alumnos que pasaban estrecheces económicas. Se involucraba tanto en la vida del barrio que a veces salíamos de la escuela ya de noche.
Y como siempre suele ocurrir, nada de esto le valió luego para ser juzgada tan injustamente cuando tuvo la desgracia de ser la maestra a la que le ocurrió lo peor que le puede ocurrir a nadie: perder a una alumna en un desgraciado accidente en un Parque Temático del Sur mientras realizaba una visita escolar con su clase.
Eso acabó con ella, ya que poco después enfermó gravemente y al poco tiempo murió.
Pero Nancy, para todos los que la conocimos, dejó una marca que jamás se borrará: su entrega total y absoluta a sus semejantes necesitados, a sus alumnos y alumnas y sus familias, que eran su propia familia. Y yo se que donde se encuentre ahora estará satisfecha de que sea así y Dios ya le habrá premiado por su vida solidaria. ¡Te queremos, Nancy!
Y como no puedo sustraerme a la tentación de terminar con una de mis tonterías rimadas, aquí les dejo una que le escribí a mi amiga y compañera Nancy cuando nos dejó:


ADIOS NANCY

No puede estar triste mi alma

porque se ha ido mi amiga,

pues terminó para ella

el dolor y la fatiga.

Yo sé que hay otra vida,

quiero creer que es así,

y que Nancy, nuestra amiga,

nos sonrie desde allí.

Aquí estamos tus amigos,

como a tí tanto te gustaba

vernos a todos unidos

es lo que te ilusionaba.

Y ahora ha llegado el momento

de decirnos hasta luego,

llenas nuestros sentimientos

¡nunca te olvidaremos!

Siempre estarás con nosotros.

No es una despedida,

pues no puede despedirse

quien nos deja aquí su vida.


Tus amigos, tu familia.