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martes, 27 de julio de 2010

JUAN "EL MAESTRO" : UN ADIOS INESPERADO


Cuando llegué a San Matías estaba de director del Centro, Juan Díaz de la Cruz, "don Juan el maestro" Así le llamaban todos en el barrio porque además él vivía también en San Matías y era para todos ....el maestro por excelencia.
Tenía una forma muy peculiar de desarrollar su labor didáctica y todos observábamos en él una actitud condescendiente con su alumnado y poco académica. Sus clases eran innovadoras, divertidas para sus alumnos/as y extrañas para sus compañeros/as, que a pesar de que todos le criticábamos, al final ...todos terminábamos imitándole de alguna manera.
Eran famosos los cuadernillos hechos por él mismo con chistes y cuentecitos del "flaco" para enseñar a los pibes la suma, la resta,...etc. Ya desde los cursos más bajos empezaba él a salirse del currículo y se dedicaba a llevar a los chicos a investigar por sí mismos, con su cuaderno de campo y su guía didáctica de fabricación casera y personalizada para cada alumno, creando en ellos y en ellas hábitos de realización personal en cuanto a criterio propio y autonomía. Claro, luego leer sistemáticamente para tomar velocidad lectora, no había tiempo, dictados para corregir la ortografía, tampoco. Y cuando los chicos pasaban de curso con otro u otra,...._¡¡horrorrr, son los de Juan, el maestro!! _ exclamaba el desafortunado/a, pues había que enmendar y suplir. En fin, que ante este desaguisado ... todo mundo decía: ¡¡cosas de Juan!!
Luego a la larga se veía que eran los que más comprendían conceptos, los que trabajan solos, los más concienciados en contenidos canarios, los que mejor trabajaban en el huerto escolar, etc. pero... los de peor ortografía, cosa nada extraña en los tiempos que corren de mensajes sms y escritura apresurada.
Pasó el tiempo, llegaron nuevas disposiciones legislativas y Juan se fue _sorpresivamente _ a la Secundaria (ESO).
Aquel no era su sitio. Mucho más tarde lo reconocería él mismo, cuando abandonó la enseñanza por tareas sindicales. Y en el sindicato se jubiló de una manera callada sin despedidas, ni discursos, ni lagrimitas ni ná de ná. Así era Juan... y digo "era" porque hace poco tiempo se fue definitivamente. Una enfermedad traicionera y cruel, le dio el pasaporte a la Eternidad. No quiso visitas de nadie que no fuera su familia y para el último momento...como siempre de sorpresa, nos dejó su despedida por escrito....¡cosas de Juan!
Amigo, por todas las cosas compartidas a lo largo de tantos años, por los desencuentros e incompatibilidades, que también cuentan, por lo que hemos aprendido de ti, ...¡GRACIAS, Y DESCANSA EN PAZ, MAESTRO!!

viernes, 23 de julio de 2010

SER MAESTRA (IV)

SER MAESTRA... en un barrio que comienza a formarse, que carece de todo, que todo está por hacer y que nadie te da nada si no es a fuerza de pedir, pedir y pedir hasta sangrarte las manos y la garganta, no era nada placentero. Así ocurrió en mi barrio, en San Matías.
Cuando yo llegué a dar clases allí, fui primero una tarde, al ponerse el sol. Me acompañó mi esposo. A pesar de que yo había vivido de joven siempre cerca de aquel lugar, no lo conocía mucho porque era intransitable y peligroso y nunca nos atrevíamos a adentrarnos en él. Eso fue ya en el año 80 del siglo pasado, y el barrio comenzó a formarse a finales de los 60. Y todavía estaban las callles sin empichar, no había alumbrado público ni en las viviendas, ni agua corriente en las casas, ni llegaba allí servicio de guaguas, etc. Era un barrio marginal abandonado de la mano de Dios. Sus habitantes habían emigrado de otras islas y de zonas del sur de Tenerife empujados por la necesidad, la falta de estudios y de preparación profesional. Eran gente humilde, solidaria, con muchos deseos de que sus hijos tuvieran una vida mejor. Fueron llegando como los pioneros del Oeste, donde les parecía compraban el terreno y quedaban montando bloques. (Había una fábrica de bloques cerca "la bloquera de los americanos")
A los pocos días, ya estaban las paredes en pie y se reunian en grupos para echar el techo, y así cada día se veía desde lejos avanzar el barrio, que por supuesto, no le ponían nada más: ni pisos ni revestimiento y a veces ni puertas ni ventanas, sino tela metálica o plásticos. Al principio, los niños y niñas se llevaban a clase a los Grupos Escolares San Luis Gonzaga de Taco, donde también fuimos mis hermanas y yo cuando llegamos de La Gomera, desde otro barrio más alejado.
Luego la población infantil aumentó tantísimo que ya no cabían y tuvieron que luchar a brazo partido con el gobierno de entonces para conseguir un colegio público ....y lo consiguieron.
Los primeros días de clase, las maestras que llegábamos teníamos que ayudar al personal laboral y a los vecinos a instalar el mobiliario. Por eso, al cumplir el colegio los 25 años, yo escribí....

Fueron duros esos años...

Años de lucha y afán

por conseguir cada día

mejorar un poco más.

Llegabas a San Matías

y mirabas hacia atrás

asombrada tú decias.

-¡me equivoqué de lugar-

Todo estaba por hacer,

notabas necesidad;

las ganas de aquella gente

de formar comunidad.

En el aire respirabas

ansias de libertad,

todo se revindicaba,

nada te daban sin más.

Un moderno edificio,

un colegio a estrenar

que con tantos sacrificios

al fin pudieron lograr.

Poco a poco iban llegando

maestras y maestros nuevos

que se iban intergrando

al grupo de los "pioneros".

De "los salones" -decían,

y nos contaban historias,

y a todos nos parecía

merecida la victoria.

Un barrio a medio de hacer,

con gente tan luchadora

que a sus hijos querían ver

formados como personas.

Esa fue la principal

y más grande motivación

que unió a todo el personal

rapidamente en acción.

Se colocó el mobiliario,

se inscribieron los alumnos.

Con reuniones a diario

removimos nuestro mundo.

Llegamos a tener fama

de ser el centro más bruto,

no nos trajimos la cama

porque se notaba mucho.

No fue fácil,...¡ya lo creo!

pero con lucha y tesón

le dimos a esto un meneo

buscando la solución.

Ahora sin darnos cuenta,

nos volvemos hacia atrás:

¡hemos subido la cuesta!

..pero hay que continuar.

Y les damos el relevo

unos que nos vamos ya

a otros que vendrán nuevos

y que tendrán que luchar.

Podrán conseguir la meta

de una nueva sociedad,

que se quiere y se respeta

con justicia y libertad.


M. C. M.

Vecinos reclamando ante el gobierno civil el
derecho de un barrio digno para sus hijos.

jueves, 22 de julio de 2010

SER MAESTRA (III)

SER MAESTRA (O SER MAESTRO)
Como carrera de estudios no es que fuera ni dificil ni costosa ni tampoco demasiado destacada socialmente. Por eso se derivaba a mucha gente a este tipo de estudios que sin tener vocación, entraban en la Escuela de Magisterio por hacer una carrera simple, sencilla y sin mucho esfuerzo.
No era una licenciatura, al menos cuando yo estudié, eran una diplomatura que constaba de dos cursos intensos de teoría de la Educación y Pedagogía y Didáctica y luego el tercer curso era ya práctico y se hacía en los colegios públicos, siendo tutelados y orientados por un profesor/a en activo.
Luego había que presentar una memoria o "memorandum" de dichas prácticas y presentarse a un exámen de Reválida, que constaba de unas pruebas objetivas y de un temario extensísimo.

Tampoco quedaba ahí la cosa porque aunque ya con ésto obtenías el título de Diplomada en Educación Primaria, pero para poder acceder a dar clases en colegios estatales, debías opositar contra otros maestros de tu promoción y promociones anteriores e incluso con muchos maestros y maestras venidos de la península, para que te adjudicasen una plaza y pasabas a ser Funcionario del Estado con plaza en propiedad para toda la vida laboral. Así que tampoco era tan fácil.
Pero, ya cuando te enfrentabas a una clase y te sentías maestra, eso ya era tocar el cielo con las manos, al menos para quienes teníamos ese gusanillo dentro desde niñas, como fue mi caso.

Yo creo que la vocación de maestra nació en mi desde que tuve que aprender las primeras letras en casa, con mi familia porque la escuela nos quedaba demasiado lejos y hasta los ocho o nueve años no podíamos caminar tantos kilómetros, ni caminar por veredas, salvando barrancos y precipicios. Esto era en La Gomera, naturalmente.
Por eso cuando ya conseguí estar ante una maestra, que no tuvo que enseñarme a leer, creo que ahí tuve claro que yo sería maestra.
Y ya a partir de entonces para mi ...SER MAESTRA...

Ser maestra vocacional

es toda una gran fortuna

pues no hay mejor aventura

que la formación mental

de todo aquel personal

que ante ti ves expectante,

son esos tus estudiantes

los que ávidos de saber

te miran con gran placer

como nadie lo hizo antes.

Ser maestra es dibujar

en las mentes infantiles

las ideas más sublimes

que se han de realizar

es igual que recrear

aquello que Dios creó

y que a ti se te encargó

cual si fueras jardinero

para sembrar el primero

semillas de la ilusión.

Ser maestra es merecer

la confianza de guiar

a quien se deja llevar

por las sendas del saber

ayudándole a conocer

el mundo en que va a vivir

que no le hagan sufrir

que nadie pueda engañarlo

consiste en eso educarlo

para que sea feliz.

Ser maestra es sorprenderte

cuando vas por cualquier lado

y sientes que te han llamado

te vuelves y un jovencito

pregunta de hito en hito:

-¡Maestra!... ¿no me conoces?-

Te ruborizas entonces

y recuerdas cuando niño

al que ahora con cariño

te saluda hecho un hombre.

Mari Carmen Martín




SER MAESTRA (II)


SER MAESTRA ha sido para mi una satisfacción muy grande. No sólo durante los años que ejercí, sino ahora también que me encuentro ya en periodo de prejubilación y que no ejerzo.
Al principio, hace ya cinco años, cuando me quedé en casa, me sentí... desarbolada, desnuda, desprotegida; y un manto de silencio cubrió mis día.



SILENCIO

"Silencio,... hondo silencio,
silencio que me acompañas

en el transcurrir del tiempo
,
de un tiempo que hiere el alma
que no es, silencio, mi tiem
po.

Mi tiempo quedó varado

igual que una barca vieja

en un lugar muy lejano

que está entre el cielo y la tierra.


Por eso tú me acompañas,

mi viejo amigo silencio

y en ti pongo yo palabras
que sólo las oye el viento

que lleva de rama en rama

por esos montes de brezos.

Por eso,amigo silencio

en tus pliegues yo me escondo
para no escuchar sonidos

que vienen de lo mas hondo,

de lo mas hondo del tiempo

y que me roban la calma.

Sonidos que hoy recuerdo

de las bulliciosas aulas

donde quedaron las tizas

que aún tenían palabras

que escribirán otras manos

mientras tú, silencio,...

....me abrazas.

M.C.M.



sábado, 17 de julio de 2010

SER MAESTRA


Siempre he pensado que mi mayor acierto y mi mayor logro conseguido a lo largo de mi vida, además de haber sido madre, es el de haber sido maestra.
Yo siempre he pensado y he dado gracias a Dios por concederme el regalo de trabajar y ganarme la vida haciendo lo que me gusta hacer: enseñar, ser maestra, dar clases, trabajar en el aula con mis alumnos y alumnas, verles las caritas inocentes y ver cómo se les ilumina la mirada cuando captan los conocimientos que yo quiero transmitirles. ¡Esa sensación no tiene precio, no se paga con nada!
Soy una privilegiada: He hecho siempre lo que me gusta hacer...y encima me pagan. ¿qué más se puede pedir?
Tuve además la gran suerte de haber desarrollado mi profesión en un colegio donde me sentí rodeada de personas con vocación también como yo y donde lo prioritario era el alumnado, su preparación, su progreso evolutivo, su formación integral como persona. Además el colegio coincidió en sus comienzos con la formación del barrio, un barrio que carecía de todo lo elemental para una vida digna, por lo que desde la escuela tuvimos que trabajar no sólo en el aula, sino cara al barrio, tratando de dar respuesta como colectivo educativo implicado, a las más variopintas situaciones que se nos han planteado.
Sinceramente, para mi, ser maestra, ha sido una aventura emocionantísima.
Y ahora que estoy jubilada, con la perspectiva que da el tiempo, cada vez veo más interesante el SER MAESTRA.
La pena, como yo digo, es que ....cuando al fin conseguí ser buerna maestra, ... van y me jubilan.
Y para mi es como si hubieran truncado mi carrera, como si al momento de jubilarme tan prematuramente, me hubieran desposeído de algo valioso que me pertenecía.
De ahí me viene esa añoranza que yo quisiera mitigar escribiendo cada día sobre todas las experiencias acumuladas a lo largo de mis 33 años de vida profesional.

jueves, 15 de julio de 2010

TIZAS Y BORRADORES

He denominado a este blog con este nombre porque tengo un amigo que estando de viaje por el norte del continente africano, se encontró en un poblado, con una escuelita rural en la que vio una silla desvencijada y un banco azul, sobre la que estaban las tizas y los borradores. Él las fotografió pensando en mi y me dedicó esa foto en su blog. Luego escribí algo junto a esa foto y quedó así:


Una silla, unas tizas, un borrador....
una vida, una mirada, un corazón....
unos ojos infantiles que interrogan,
una sonrisa que desnuda el alma...
y así año tras año....hasta que vuelves hacia atrás la mirada
y descubres esa marca,
esa estela que ha dejado antes de hundirse para siempre
en las profundas aguas del olvido,
esa barca que ha sido tu vida.

Una vida de entrega, una vida de maestra de escuela
que hoy puedo mirar desde la distancia
con los ojos llenos de añorazas, y...
el corazón en un puño,
mientras una lágrima resbala
dejando una huella de nostalgia
en mi cara de maestra jubilada.

Mari Carmen Martín