Vistas de página en total

sábado, 17 de julio de 2010

SER MAESTRA


Siempre he pensado que mi mayor acierto y mi mayor logro conseguido a lo largo de mi vida, además de haber sido madre, es el de haber sido maestra.
Yo siempre he pensado y he dado gracias a Dios por concederme el regalo de trabajar y ganarme la vida haciendo lo que me gusta hacer: enseñar, ser maestra, dar clases, trabajar en el aula con mis alumnos y alumnas, verles las caritas inocentes y ver cómo se les ilumina la mirada cuando captan los conocimientos que yo quiero transmitirles. ¡Esa sensación no tiene precio, no se paga con nada!
Soy una privilegiada: He hecho siempre lo que me gusta hacer...y encima me pagan. ¿qué más se puede pedir?
Tuve además la gran suerte de haber desarrollado mi profesión en un colegio donde me sentí rodeada de personas con vocación también como yo y donde lo prioritario era el alumnado, su preparación, su progreso evolutivo, su formación integral como persona. Además el colegio coincidió en sus comienzos con la formación del barrio, un barrio que carecía de todo lo elemental para una vida digna, por lo que desde la escuela tuvimos que trabajar no sólo en el aula, sino cara al barrio, tratando de dar respuesta como colectivo educativo implicado, a las más variopintas situaciones que se nos han planteado.
Sinceramente, para mi, ser maestra, ha sido una aventura emocionantísima.
Y ahora que estoy jubilada, con la perspectiva que da el tiempo, cada vez veo más interesante el SER MAESTRA.
La pena, como yo digo, es que ....cuando al fin conseguí ser buerna maestra, ... van y me jubilan.
Y para mi es como si hubieran truncado mi carrera, como si al momento de jubilarme tan prematuramente, me hubieran desposeído de algo valioso que me pertenecía.
De ahí me viene esa añoranza que yo quisiera mitigar escribiendo cada día sobre todas las experiencias acumuladas a lo largo de mis 33 años de vida profesional.

2 comentarios:

  1. ¿Pero no has caído en la cuenta de que aún sigues siendo MAESTRA?. Y para más orgullo maestra de alumnos que te superan "algunos añitos" y que qprenden de tí lo que de poesía tiene la vida. Esta es una de las ventajas de la tan denostada jubilación. Gracias "seño".

    ResponderEliminar
  2. ¡¡Ay, Angelito, que me vas a hacer llorar que soy una llorona de aúpa!!
    ¡¡Gracias, amigo, cuánto me mimas!!

    ResponderEliminar