SER MAESTRA (O SER MAESTRO)
Como carrera de estudios no es que fuera ni dificil ni costosa ni tampoco demasiado destacada socialmente. Por eso se derivaba a mucha gente a este tipo de estudios que sin tener vocación, entraban en la Escuela de Magisterio por hacer una carrera simple, sencilla y sin mucho esfuerzo.
No era una licenciatura, al menos cuando yo estudié, eran una diplomatura que constaba de dos cursos intensos de teoría de la Educación y Pedagogía y Didáctica y luego el tercer curso era ya práctico y se hacía en los colegios públicos, siendo tutelados y orientados por un profesor/a en activo.
Luego había que presentar una memoria o "memorandum" de dichas prácticas y presentarse a un exámen de Reválida, que constaba de unas pruebas objetivas y de un temario extensísimo.
Tampoco quedaba ahí la cosa porque aunque ya con ésto obtenías el título de Diplomada en Educación Primaria, pero para poder acceder a dar clases en colegios estatales, debías opositar contra otros maestros de tu promoción y promociones anteriores e incluso con muchos maestros y maestras venidos de la península, para que te adjudicasen una plaza y pasabas a ser Funcionario del Estado con plaza en propiedad para toda la vida laboral. Así que tampoco era tan fácil.
Pero, ya cuando te enfrentabas a una clase y te sentías maestra, eso ya era tocar el cielo con las manos, al menos para quienes teníamos ese gusanillo dentro desde niñas, como fue mi caso.
Yo creo que la vocación de maestra nació en mi desde que tuve que aprender las primeras letras en casa, con mi familia porque la escuela nos quedaba demasiado lejos y hasta los ocho o nueve años no podíamos caminar tantos kilómetros, ni caminar por veredas, salvando barrancos y precipicios. Esto era en La Gomera, naturalmente.
Por eso cuando ya conseguí estar ante una maestra, que no tuvo que enseñarme a leer, creo que ahí tuve claro que yo sería maestra.
Y ya a partir de entonces para mi ...SER MAESTRA...
Ser maestra vocacional
es toda una gran fortuna
pues no hay mejor aventura
que la formación mental
de todo aquel personal
que ante ti ves expectante,
son esos tus estudiantes
los que ávidos de saber
te miran con gran placer
como nadie lo hizo antes.
Ser maestra es dibujar
en las mentes infantiles
las ideas más sublimes
que se han de realizar
es igual que recrear
aquello que Dios creó
y que a ti se te encargó
cual si fueras jardinero
para sembrar el primero
semillas de la ilusión.
Ser maestra es merecer
la confianza de guiar
a quien se deja llevar
por las sendas del saber
ayudándole a conocer
el mundo en que va a vivir
que no le hagan sufrir
que nadie pueda engañarlo
consiste en eso educarlo
para que sea feliz.
Ser maestra es sorprenderte
cuando vas por cualquier lado
y sientes que te han llamado
te vuelves y un jovencito
pregunta de hito en hito:
-¡Maestra!... ¿no me conoces?-
Te ruborizas entonces
y recuerdas cuando niño
al que ahora con cariño
te saluda hecho un hombre.
Mari Carmen Martín
Creo que hay pocas situaciones tan emotivas como la de encontrar a una persona que cariñosamente te saluda y a la que no reconoces. Y mientras esa persona te explica "fuí alumno suyo en el año ? y soy ? y he conseguido ? Y SOY FELIZ". ¡¡¡A qué velocodad pasan los acontecimientos por la mente !!! Y giras la cabeza para disimuladamente secarte una furtiva lágrima.
ResponderEliminar¡¡Ay, Ángel, es que los que somos sentimentales no nos cambia ni la madre que nos parió!! Tengo muchas situaciones de esas en mi anecdotario particular, con lagrimita furtiva, y no tan furtiva, incluida.
ResponderEliminarGracias, amigo, besos para las dos.