Vistas de página en total

viernes, 23 de julio de 2010

SER MAESTRA (IV)

SER MAESTRA... en un barrio que comienza a formarse, que carece de todo, que todo está por hacer y que nadie te da nada si no es a fuerza de pedir, pedir y pedir hasta sangrarte las manos y la garganta, no era nada placentero. Así ocurrió en mi barrio, en San Matías.
Cuando yo llegué a dar clases allí, fui primero una tarde, al ponerse el sol. Me acompañó mi esposo. A pesar de que yo había vivido de joven siempre cerca de aquel lugar, no lo conocía mucho porque era intransitable y peligroso y nunca nos atrevíamos a adentrarnos en él. Eso fue ya en el año 80 del siglo pasado, y el barrio comenzó a formarse a finales de los 60. Y todavía estaban las callles sin empichar, no había alumbrado público ni en las viviendas, ni agua corriente en las casas, ni llegaba allí servicio de guaguas, etc. Era un barrio marginal abandonado de la mano de Dios. Sus habitantes habían emigrado de otras islas y de zonas del sur de Tenerife empujados por la necesidad, la falta de estudios y de preparación profesional. Eran gente humilde, solidaria, con muchos deseos de que sus hijos tuvieran una vida mejor. Fueron llegando como los pioneros del Oeste, donde les parecía compraban el terreno y quedaban montando bloques. (Había una fábrica de bloques cerca "la bloquera de los americanos")
A los pocos días, ya estaban las paredes en pie y se reunian en grupos para echar el techo, y así cada día se veía desde lejos avanzar el barrio, que por supuesto, no le ponían nada más: ni pisos ni revestimiento y a veces ni puertas ni ventanas, sino tela metálica o plásticos. Al principio, los niños y niñas se llevaban a clase a los Grupos Escolares San Luis Gonzaga de Taco, donde también fuimos mis hermanas y yo cuando llegamos de La Gomera, desde otro barrio más alejado.
Luego la población infantil aumentó tantísimo que ya no cabían y tuvieron que luchar a brazo partido con el gobierno de entonces para conseguir un colegio público ....y lo consiguieron.
Los primeros días de clase, las maestras que llegábamos teníamos que ayudar al personal laboral y a los vecinos a instalar el mobiliario. Por eso, al cumplir el colegio los 25 años, yo escribí....

Fueron duros esos años...

Años de lucha y afán

por conseguir cada día

mejorar un poco más.

Llegabas a San Matías

y mirabas hacia atrás

asombrada tú decias.

-¡me equivoqué de lugar-

Todo estaba por hacer,

notabas necesidad;

las ganas de aquella gente

de formar comunidad.

En el aire respirabas

ansias de libertad,

todo se revindicaba,

nada te daban sin más.

Un moderno edificio,

un colegio a estrenar

que con tantos sacrificios

al fin pudieron lograr.

Poco a poco iban llegando

maestras y maestros nuevos

que se iban intergrando

al grupo de los "pioneros".

De "los salones" -decían,

y nos contaban historias,

y a todos nos parecía

merecida la victoria.

Un barrio a medio de hacer,

con gente tan luchadora

que a sus hijos querían ver

formados como personas.

Esa fue la principal

y más grande motivación

que unió a todo el personal

rapidamente en acción.

Se colocó el mobiliario,

se inscribieron los alumnos.

Con reuniones a diario

removimos nuestro mundo.

Llegamos a tener fama

de ser el centro más bruto,

no nos trajimos la cama

porque se notaba mucho.

No fue fácil,...¡ya lo creo!

pero con lucha y tesón

le dimos a esto un meneo

buscando la solución.

Ahora sin darnos cuenta,

nos volvemos hacia atrás:

¡hemos subido la cuesta!

..pero hay que continuar.

Y les damos el relevo

unos que nos vamos ya

a otros que vendrán nuevos

y que tendrán que luchar.

Podrán conseguir la meta

de una nueva sociedad,

que se quiere y se respeta

con justicia y libertad.


M. C. M.

Vecinos reclamando ante el gobierno civil el
derecho de un barrio digno para sus hijos.

4 comentarios:

  1. ¡Felicidades por tu nuevo blog, amiga! Ya lo he leído todo.

    ResponderEliminar
  2. ¡¡Gracias, Ugatruncuniando, y te digo lo mismo...¡Enhorabuena por tu blog que va a causar furor en los espacios cibernéticos, Besos, amiga Uga.

    ResponderEliminar
  3. Con deleite he seguido tu consejo y aquí me tienes inmerso en tus memorias. ¿Sabes una cosa?. Durante años estuvimos "codo con codo" impartiendo conocimientos por esos lares: Tú, como "seño" en tu colegio y yo como "profe" en mi autoescuala "Taco". ¡¡Los caminos de la vida!!. Fíjate que ahí conocí a Mandarina que por lo que puedes comprobar fué una alumna muy "aplicada".

    ResponderEliminar
  4. Jajaja, tienes razón, amigo. Como decía mi abuelita gomera: _Hay qué ver mi "jijo" cómo son las vueltas del mundo _

    ResponderEliminar